24 marzo 2015

CREMA DE LANGOSTINOS

"No soy de sueños imposibles, quizás por eso puedo ir cumpliéndolos poco a poco. Uno de ellos era, cuando mis peques fueran un poquito más mayores, juntarnos con amigos para pasar la Nochevieja de fiesta en una casa rural, sin prisa por marchar, sin problemas por tomar alguna copa de más y por supuesto escuciplando.
Este año lo conseguí. Tras varias vueltas al tema, Rosa, David y sus peques se animaron a acompañarnos, con la intención de pasar el 31 y 1 en La Isla, un pueblecito asturiano precioso que no conocía pero que gracias a ellos me enamoró desde que entré en él.
La casa nos la dejó la madre de Rosa -muchísimas gracias Isabel-. Todo salió a pedir de boca, tanto, que en lugar de 2 días nos quedamos 4 y en lugar de 8 personas acabamos siendo 10, incluso 12 en algún instante. No pudimos empezar el año con mejor pie.  
Para ser justa he de decir que a los chicos les faltó la pajarita, nosotras con lentejuelas, tacones ... hasta mi pequeñina iba pintada como una princesa -un poco más quizá- para recibir el año. Hubo de todo, cena, música, cotillón y copas.
Este fue uno de los entrantes que hicimos para esa noche y fue todo un éxito junto con el salpicón que también tengo pendiente de publicar. El plato principal tendré que repetirlo, no es aconsejable escuciplar en un horno desconocido, una receta que nunca hiciste... , queda pendiente."





RECETA

Ingredientes:
- 1 kg. de langostinos
- 1 cebolla
- 1 puerro
- 1 zanahoria 
- 1 ajo
- 1 chorrito de coñac
- 1 cucharada de tomate frito o tomate concentrado
- 1,5 l. fumé de pescado (uno bueno de tetra-brik le va genial)
- Sal
- Pimienta negra –opcional-
- Tabasco –opcional-

Crujiente de langostino:
- 8 langostinos pelados
- 100 gr. de frutos secos al gusto (yo usé quicos Mr.Corn)
- 1 clara de huevo

Elaboración:
Pochamos a fuego lento las verduras troceadas; añadimos el chorrito de coñac y dejamos que evapore.
Mientras tanto, separamos la cabeza del cuerpo del kg. de langostinos y pelamos los que vamos a usar para el crujiente. Reservamos.
Una vez pochadas las verduras, agregamos la cucharada de tomate, los cuerpos de los langostinos sin pelar junto con todas las cabezas. Damos unas vueltas para que coja sabor y añadimos el caldo de pescado.
Dejamos cocer a fuego lento durante unos 25-30 minutos.
Una vez pasado ese tiempo, retiramos las colas de langostino y las pelamos -esto lo hacemos para que al pasarlo por la batidora no quede arenoso-. La cabezas las dejamos tal cual. Incorporamos las colas y lo pasamos por la batidora muy bien pasado. Lo pasamos por un colador o por un chino para que quede una crema muy fina.
Rectificamos de sal hasta dejarlo a nuestro gusto.
En este punto, yo le suelo añadir un poco de pimienta negra o una gotina de tabasco –sólo una o dos!!- para darle un poco de “alegría”, pero eso es totalmente opcional. También podríamos añadirle un chorrito de nata para dejarlo más cremoso, a mí me gusta más sin ella.
Sólo nos queda el crujiente de langostino. Para ello machacamos los quicos hasta que queden en trocitos muy pequeños. Pasamos los langostinos por la clara batida y los rebozamos para freírlos en aceite muy caliente. 
Emplatamos con dos langostinos por comensal.


"CAPRICHO DE DIOSES... una crema deliciosa con un puntín alegre para calentar el cuerpo, buena compañía, estupenda conversación y muchas ganas de fiesta...! .Ojalá el año continúe con el mismo espíritu que empezó, gracias a todos por estos días inolvidables... ."




19 marzo 2015

FELICES POR DECRETO

Todos queremos ser felices. Pero los 365 días del año. El horno está para menos bollos que nunca, y tenemos necesidad de una tregua. Pero, ¿de qué depende ser feliz?.
Ese santo grial mutante que adopta mil caras y formas al ritmo de la sociedad, tuvo no hace mucho la apariencia de un piso en propiedad, de un deportivo con asientos de cuero o de un billete a cualquier paraíso, de ida y vuelta, eso sí, para contarlo.
Hoy, afortunadamente, el concepto se vincula más al ser que al tener. En los años en los que acaparar y alardear está peor visto (o simplemente, no se puede), la nueva imposición es ser feliz, por encima de las circunstancias o a pesar de ellas. Me alegro.

La Asamblea General de la ONU proclamó en 2012 el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad, a petición justamente del reino de Bután, un país asiático en el que su rey estableció la felicidad por decreto cuando en su discurso de coronación aseguró que: "La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto"; respondiendo este índice (FIB) a una innovadora idea de este gobierno: la de que la principal responsabilidad de cualquier gobernante es ayudar a la gente a ser plenamente feliz y no sólo atender a sus necesidades materiales.

Intentando dar con la fórmula de la felicidad, encuentro un montón de artículos, estudios, informes… que me he atrevido a recopilar y resumir en 10 puntos que por lo menos yo, pondré en práctica desde ya:

1. Definir el objetivo:
Los científicos y estudiosos hacen depender la felicidad de tres factores: la predisposición genética (40%), las condiciones de vida (10%) y las actividades voluntarias (50%).
2. Ampliar vocabulario: el psicólogo Rafael Santandreu ha acuñado estos términos:
- Bastantidad: darse cuenta de que necesitamos muy poco para sentirnos bien.
- Necesititis: tener deseos está bien, pero hemos de ir con cuidado de no convertirlos en necesidades.
- Terribilitis (también conocida como “no-lo-puedo-soportitis”): aceptar que los sucesos pueden ser malos, incluso muy malos, pero nunca terribles.
3. Más allá del punto negro.
Tenemos capacidad para ser felices incluso en circunstancias adversas. Evitemos por tanto pensamientos negativos y estados emocionales que nos hagan sentir sin energía.
4. Entrenar la técnica del agradecimiento.
Nunca estamos satisfechos. Focalicemos en lo positivo por ej. anotando cada día tres cosas por las que sentimos gratitud. La guinda sería completar el ejercicio con unas prácticas diarias de amabilidad y generosidad.
5. Permiso para ser uno mismo.
Me lo pido!!. Perseguimos el éxito, la aprobación ajena, que nos quieran… y por cada uno de estos “trofeos” vamos renunciando poco a poco a ser nosotros mismos.
El autoconocimiento, aceptarnos, creer en uno mismo y nuestras posibilidades transmite un sentimiento de plenitud y coherencia que nos abre la puerta hacia la felicidad.
6. Aprender a desaprender.
Tenemos que desaprender todos aquellos comportamientos ladrones de felicidad: centrar la dicha en elementos externos (dinero, bienes materiales, estatus…), prejuzgar, compararnos, quejarnos, … fuera!.
7. El orden de los factores sí importa.
Triunfar, gozar de buena salud y mantener relaciones enriquecedoras son consecuencia de la felicidad, no su causa.
8. Adiós a las falsas virtudes: la multitarea y el perfeccionismo.
Los perfeccionistas magnifican los errores y e ignoran los aciertos. Cambiémoslo por la búsqueda de la excelencia: reconocer y valorar aquello que está bien y centrar nuestra atención en mejorar. Tenemos que querernos más.
9. Reconectarnos con el presente.
Estar desconectado del presente produce unos de los grandes males de nuestra época: el síndrome de la felicidad aplazada, pensar que estaremos contentos cuando tengamos ése coche, ése ascenso, error!.
10. Cuidar nuestro entorno.
Las relaciones humanas son claves: amigos, familia, pareja, … . Cuando todos los estudios sobre la felicidad lo mencionan, será por algo. Estos estudios aseguran que las personas con menos de cinco amigos sólo poseen un 40% de posibilidades de ser felices. A partir de las 10 amistades, las posibilidades de ser o no dichoso se igualan.

Es curioso que la famosa ‘Pepa’, la constitución de 1812, asegurara en su artículo 13 que “el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”, un bonito mantra que desapareció con la Carta Magna de 1978 y que no se ha vuelto a mentar en los programas electorales de los partidos mayoritarios.
Así que, visto que este Gobierno -y el siguiente sea el que sea-, no parece que vaya a tomarse la felicidad de los españoles como una prioridad, habrá que ponerse en marcha para conseguir que el 50% que depende de nosotros mismo se llene de felicidad. ¿No creéis?.

Para terminar, Fabián Villena, director del primer Máster de Felicidad del mundo, responde al menos una de las incógnitas con las que comenzaba este post: "La felicidad es más un camino que una meta".
"Depende de nuestra actitud para centrarnos en disfrutar de las pequeñas y grandes cosas de la vida. Siempre tenemos alguna razón para estar tristes o sentirnos dichosos, y está en nuestra mano elegir dónde orientamos nuestra atención".


“CAPRICHO DE DIOSES… vivencias y circunstancias diversas a lo largo de varios años, algunas amontonadas en estos últimos meses ratifican este artículo que hoy os traigo y que como casi todos, comenzó en un instante de felicidad dominical. Después de una larga temporada de ausencia en mi querido blog que tantos momentos de felicidad me transmite, no podía dejar pasar esta oportunidad para recordarme que lo tengo todo al alcance de mi mano, un estirón más y lo atrapo… , en ello estamos.”

24 diciembre 2014

ESTO ES LA NAVIDAD

"Puede que sea una soñadora  (y eso que una ya tiene una edad…) pero para mí esto es la Navidad.
El reencuentro de amigos que te encogen el corazón al verlos,  las reuniones con la gente que más quieres con una sidra, un vino o con una conversación en un coche, la familia en el más amplio sentido de la palabra… .
Reunirme con mi gente y darme cuenta de los que siempre están, eternamente y forman ya parte de mi alma. 
Así que año tras año me dejo envolver por la magia de la Navidad… porque todos los años creo que no ha podido ser más bonita y todos los años me sorprende dándome más de lo que esperaba... . FELICES FIESTAS!""

"CAPRICHO DE DIOSES... y sólo es Nochebuena, lo mejor está por venir…"